“¿Qué quieres que te diga?”(4)

OPINIÃO | ERASMO LOPEZ

“Ojalá salud y educación dejen de ser un eslogan o el pilote donde se amarra un barco que se hunde, el “sin prisa pero sin pausa”, una cortina para enmascarar el “dale tiempo para que se olvide”. Ojalá la defensa nacional no sea solo una botella que sustente el nepotismo y que sus presupuestos ayuden a que retornen las carnes, las leches y otros alimentos necesarios que hace años desertaron de la libreta de abastecimiento, o quizás a reparar escuelas u hospitales que hoy solo exhiben sus ruinas.
“Ojalá que un día todos y no solo 600 podamos sentir el placer de votar por nuestro presidente y por el gobierno que queremos, que no sea solo por el pobre delegado que pone la cara ante el barrio, y no tiene poder alguno para resolver ninguno de los problemas.Ojalá que la aurora acepte todos los colores, que no excluya ninguno ni a nadie, que no caigan en las espaldas de miles los errores de unos pocos, que los nombres y lugares de nacimiento no condicionen tu estancia en el lugar del país en que decidiste estar o vivir, con el miedo a que te deporten, que tu voz no se olvide, que tenga el mismo derecho y valor del que te silencia.
Ojalá en los nuevos tiempos, un cubano en su tierra tenga más derechos y mejores tratos que cualquier foráneo, que las relaciones con los que residen en el extranjero sean reales, y no una estrategia para cuando haga falta, que tengan prioridad para invertir en su tierra y hacerla progresar sobre el resto de los inversores extranjeros, como es en cualquier parte del mundo. Ojalá reconozcan que el odio genera odio, la intriga genera inseguridad, el secretismo genera rumor, que solo el amor y la verdad entre paisanos podrá enterrar los odios y rencores del pasado, y así dar paso a un país con un concepto más amplio, donde los de adentro y los de afuera seamos uno solo, y tengamos los mismos derechos y deberes de echar adelante a nuestra querida patria.““Ojalá vean que la marginalidad no es cultura, que la inmoralidad no es bella ni nada que que se pueda enseñar con orgullo, que la vulgaridad y dejadez también son falta de valores. Que recuerden que la piedad, el perdón, y la tan cacareada autocrítica también existen y deben concederse de la misma forma en que un día fueron ellos quienes gozaron de estos privilegios humanos. Ojalá quieran ya ver al pueblo sonreír, que empiecen a tomar medidas populares, no populistas, esas que tanto se esperan y quieren. Ojalá que nuestra aduana y oficiales de inmigración traten mejor a sus semejantes, que no los miren como bichos o el enemigo al que hay que humillar. Ojalá el cuentapropista se reconozca verdaderamente como un trabajador necesario, que se otorguen todas la licencias que hoy se prohíben, no porque no hagan falta los servicios que éstas puedan brindar, sino por el miedo a quien se pueda enriquecer; que dejen de multar los productos al 200%, conociéndose que el salario de la población es excesivamente bajo.
Ojalá la luna pueda salir y también el sol para que crezcan nuestros hijos, nuestras ciudades, nuestros campos, nuestras industrias y nuestras ilusiones, que la tierra, nuestra tierra, nos la dejen cuidarla, cultivarla y tener de ella sus frutos, el sustento necesario para vivir felices y en paz. Ojalá que la paranoia sea solo un mal recuerdo del pasado, que las paredes de magníficos cuadrados no quedan retener tus ruidos, tus sueños, tus deseos de progreso, que para nada pueden llamarse “diversionismo ideológico”, cuando solo se aspira a tener, lo que hace mucho, tienen y disfrutan los que acarician el poder y sus familias, los mismos que con una moral más alta que el Turquino, exigen modestia, sencillez y humildad. Ojalá resuciten nuestras ciudades, recuperen sus colores y destierren para siempre el gris predominante, que se siembren los jardines de flores y los boniatos regresen al surco, que las calles vuelvan a ser calles y los autos recuperen su valor. Ojalá lo que se avecina tenga luz propia y, como dijera el propio Silvio Rodríguez, en esta legendaria canción: “se deje atrás la etapa pasada de viejos gobiernos, de difuntos y flores”.
Ojalá, que en esta nueva apuesta, no haga falta un rabo de nube que se lleve al que no respete al honroso y humilde pueblo que representa. Que no haya que esperar 60 años más para que ese pueblo tenga y disfrute de todo lo que, por derecho propio, se merece. “OJALÁ”

 

Erasmo Lopez
*Máster en Ciencias

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