“El simple hecho de votar”

OPINIÃO | ERASMO LAZCANO LÓPEZ

“Un viejo refrán dice: “nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”, y es cierto, acabamos de vivir una campaña electoral y durante el transcurso de esta pude ver con la tranquilidad absoluta que este pueblo la vivió. Todos hablaban abiertamente de a quién entregarían su voto y cuántas esperanzas les suponía votar por tal persona o partido, otros la probabilidad de abstenerse al no creer que ninguno de los candidatos era merecedor de su confianza y quizás hallaba en esto la forma más directa de castigarlos.
Pero no, el simple hecho de votar, y más cuando se trata del que tú crees está más preparado para representarte, es un alto privilegio que aun hoy en este siglo no todo el mundo tiene. Por ejemplo: vengo de un país que solo puedes votar por una figura preconcebida por el único partido oficial que denomina: “Delegado”, que no es más que un representante de poca importancia que el gobierno aprueba para que sea su representante en una manzana, alrededor de 500 metros, figura ésta que por supuesto, tiene que ser militante del único partido, persona que muchas veces ni conoces, pues la gran mayoría de ellos no quieren aceptar tal responsabilidad. Es que desde hace muchos años se sabe que el “Delegado” no es más que una simple figura decorativa, que no tiene ni poder ni forma alguna de resolver el más mínimo problema de la población que representa. La mayoría de ellos nunca llegan al próximo mandato, y no porque los echen, sino porque abandonan el cargo, debido fundamentalmente a la falta de apoyo del propio gobierno que le dio la tarea, y a la penosa necesidad de tener que enfrentar y dar la cara  a sus electores, a los que no puede ayudar en nada. Pues es por ellos, por estos delegados, por los únicos que nuestro pueblo puede votar, a su vez éstos votan por los Delegados Municipales, los Municipales por los Provinciales, los Provinciales por los Nacionales y los Nacionales son los que eligen a los Diputados y dentro de ellos, el Presidente y el Vice-Presidente del País. Es decir nunca hemos podido elegir ni votar, ni siquiera por el Presidente de Nuestro Municipio, por ende, tampoco por el Presidente de nuestra Provincia, ni mucho menos por el de nuestro País.
Por eso este Domingo sentí una gran satisfacción al verlos a todos ir a votar con la tranquilidad de hacerlo por el partido o la persona que cada uno sintió conveniente, sin que nadie le impusiera nada. Eligiendo al Presidente de la Cámara de su Municipio que es donde al final se resuelve su vida, se asientan sus esperanzas, se crían sus hijos, dando un voto de confianza a esos hombres y mujeres que durante 4 años tendrán en sus manos la posibilidad de hacer feliz a todos los votantes y población en general, que hoy están bajo su mando.
Hoy quizás haya entendido mejor el significado práctico de la palabra Democracia, y aunque quizás a muchos aun le parezca imperfecta, les aseguro que están a “años luz” de muchísimos países que en el mundo creen que la aplican. No saben ustedes el valor que tiene poder pensar y decir lo que quieran, poder votar y elegir al Partido y la persona que deseen, sin ningún tipo de presión ni la inseguridad de buscarse problemas, sin paranoias, secretismos, intenciones ocultas, donde no haya que esconder creencias religiosas, preferencias sexuales, ser de uno u otro partido y donde ni el odio ni la envidia se cultivan.
Este domingo fue un día de fiesta, no importa quién las ganó, pero sí estoy convencido de que el gran vencedor fue la democracia real y participativa con la que se vivieron estas elecciones.

“Felicidades”.

Erasmo Lazcano López